EL ROL DE LA HIGIENE EN LAS EXPORTACIONES

Normas sanitarias externas exigen rediseñar limpieza en origen para acceder a mercados.

La higiene se consolida como un requisito clave para exportar y obliga a redefinir procesos de limpieza en origen en sectores vinculados a la comunicación visual, en especial en envases, insumos y cadenas industriales asociadas a productos regulados.
La presión regulatoria externa se refleja en certificaciones sanitarias exigidas por los países de destino, según normativas vigentes de autoridades sanitarias y organismos internacionales.
En el comercio exterior de alimentos y bienes regulados, los certificados sanitarios oficiales exigen demostrar el cumplimiento de normas de higiene e inocuidad del país importador, basadas en lineamientos del Codex Alimentarius y sistemas de control reconocidos, de acuerdo con disposiciones publicadas por autoridades sanitarias nacionales.
Estas exigencias impactan en plantas productivas, procesos de limpieza, documentación y trazabilidad, ya que los establecimientos deben verificar y documentar el cumplimiento de requisitos higiénico-sanitarios de los mercados externos para mantener la habilitación exportadora, según lineamientos técnicos difundidos por organismos de control agroalimentario.

De punta a punta
En la industria alimentaria y de insumos asociados, estándares globales como ISO 22000 integran buenas prácticas de manufactura y sistemas de análisis de riesgos para garantizar condiciones higiénicas en toda la cadena, desde proveedores hasta distribución, según documentación técnica del sector.
Este escenario convierte a la limpieza industrial en un factor estratégico para competir en mercados externos, con implicancias directas en procesos productivos, control de calidad y diseño de envases, donde la consistencia sanitaria se vuelve un requisito operativo y comercial.