DEFINIR QUÉ TERCERIZAR

El sector combina proveedores y equipos propios, según criticidad y valor del proceso.

La tercerización selectiva gana espacio en la industria de la higiene profesional, donde las empresas ya no externalizan o internalizan todo de forma indiscriminada, sino que segmentan por procesos críticos. Un relevamiento global de Deloitte muestra que el 70% de los ejecutivos reabsorbió funciones tercerizadas en los últimos cinco años, manteniendo esquemas híbridos para ganar control operativo.
Este modelo mixto busca equilibrar costos, control de calidad y capacidad técnica. Según la Asociación Internacional de la Industria de la Higiene (ISSA), las organizaciones del sector están redefiniendo sus modelos operativos para asegurar estándares consistentes en entornos productivos y de servicios, combinando proveedores especializados con equipos internos capacitados.
La decisión también se vincula con la resiliencia operativa. Análisis sectoriales indican que la visibilidad y trazabilidad de procesos críticos son factores clave tras las disrupciones recientes en cadenas de suministro, lo que impulsa a las compañías a internalizar funciones estratégicas mientras mantienen la tercerización en tareas no críticas, de acuerdo con estudios publicados por McKinsey.
En compras indirectas y servicios auxiliares, McKinsey destaca que la externalización puede generar ahorros iniciales, pero recuperar capacidades internas en categorías estratégicas permite mayor alineación con objetivos de negocio y mejoras sostenidas en costos y desempeño. Este enfoque refuerza la segmentación por impacto operativo y riesgo.
La tendencia hacia esquemas híbridos anticipa una gestión más dinámica del sector, donde la tercerización se convierte en una herramienta táctica y no estructural. Las empresas avanzan hacia arquitecturas operativas flexibles, combinando proveedores especializados con equipos propios fortalecidos para sostener calidad, eficiencia y control en entornos cada vez más exigentes.