EL RECICLAJE TEXTIL REGIONAL EN DEUDA

La conversión de residuos en nuevas fibras sigue limitada en la Argentina y América Latina, con predominio de procesos de menor valor y escasa infraestructura.

En Argentina, el reciclaje textil a textil se mantuvo en una etapa incipiente, sin desarrollo industrial a gran escala. Según datos difundidos por el programa de economía circular de Naciones Unidas, estas prácticas se limitaron a experiencias piloto, mientras la mayor parte de los residuos textiles no se reinsertó en ciclos productivos equivalentes.
A nivel local, predominó el reciclaje mecánico orientado a usos de menor valor, como trapos industriales o rellenos. De acuerdo con diagnósticos sectoriales, la reconversión de fibras para producir nuevos tejidos de calidad similar fue aún marginal, lo que evidenció una brecha tecnológica y de inversión.
En paralelo, comenzaron a surgir iniciativas vinculadas a trazabilidad y gestión de materiales. Según información presentada por el Centro Regional Basilea para América del Sur, algunos proyectos en Argentina y otros países de la región avanzaron en sistemas de seguimiento de fibras, un requisito clave para habilitar esquemas de reciclaje más complejos.
En América Latina, el escenario mostró algunos desarrollos más avanzados, aunque todavía de alcance limitado. De acuerdo con experiencias relevadas en Chile, existen plantas que transformaron prendas en hilados reciclados, pero con capacidades acotadas frente a los volúmenes generados por la industria.
A pesar del crecimiento del mercado textil regional, la infraestructura para reciclaje textil a textil no acompañó ese ritmo. Según análisis de consultoras internacionales, la incorporación de fibras recicladas avanzó de forma gradual, pero sin consolidar aún un sistema circular a escala en la región.