LOS RIESGOS DE LOS VIRICIDAS

La pandemia impulsó el uso de sustancias para combatirla que podrían generar problemas para la salud.

 

Del estudio no se puede concluir de ningún modo una recomendación de no desinfectar.


La desinfección se recomendó como una de las medidas para combatir la pandemina19 a través del contacto con fómites, ya que el SARS-CoV-2 puede permanecer viable en superficies duras como plástico, acero inoxidable y cartón durante horas e incluso días.
Los ingredientes viricidas típicos de estos productos incluyen alcoholes, sales de amonio cuaternario, compuestos fenólicos, dioles y biguanidas. Si bien todos ofrecen eficacia viricida, difieren sustancialmente en estructura, propiedades y comportamiento ambiental.
La pandemia ha incrementado significativamente y de manera global el uso de químicos desinfectantes y, por consecuencia, la exposición humana a estos productos, tanto de forma accidental por un uso inadecuado, como durante y después de su uso correcto.
Los autores del artículo Evaluating consumer exposure to disinfecting chemicals against coronavirus disease 2019 (COVID-19) and associated health risks, publicado en la revista Environment International, han utilizado un modelo para evaluar la exposición humana y los riesgos para la salud asociados con el uso adecuado de 22 ingredientes activos en productos desinfectantes, recomendados por agencias gubernamentales, contra el SARS-CoV-2.
En el estudio se estiman las tasas de uso de productos químicos desinfectantes en dos escenarios de aplicación: la desinfección de superficies y objetos interiores (“aplicación de superficie”) y el lavado de manos (“higiene de manos”), aunque los autores señalan que es muy amplia la variedad de patrones de exposición para los diferentes desinfectantes y grupos de edad.

 

Las manos
En el caso del lavado de manos, los productos químicos desinfectantes penetran en la epidermis de las manos y entran en el sistema circulatorio. La exposición se considera muy limitada si los jabones de manos se enjuagan tras el lavado, debido al corto tiempo de contacto, o algo más considerable si se utilizan desinfectantes de manos sin enjuague.
Sin embargo, la mayor preocupación es, para los autores, la exposición a desinfectantes través del contacto con superficies desinfectadas, ya que permanecen en ellas durante todo el día, como residuos sobre la superficie o adheridos al polvo asentado y, al tocarlas, las sustancias se transfieren a las manos.
Del estudio no se puede concluir de ningún modo una recomendación de no desinfectar. Y así lo expresan explícitamente los autores. Sin embargo, este trabajo apunta a la necesidad de ampliar la investigación sobre la exposición, el destino y la toxicidad de los viricidas químicos empleados en los casos estudiados.
Una comprensión mejor de las posibles consecuencias para la salud en determinados escenarios de exposición permitiria determinar mejor la seguridad de los productos en determinados usos, y analizar la compensación riesgo-beneficio en cada caso.

ep