Estas tecnologías y los entornos inmersivos permiten recrear tareas y situaciones de riesgo para desarrollar habilidades técnicas en contextos controlados y sin exposición.
Las herramientas digitales comienzan a ocupar un lugar cada vez mayor en el desarrollo de competencias laborales, con simuladores que permiten recrear operaciones, evaluar respuestas y practicar procedimientos antes de llevarlos al ámbito productivo. Estas tecnologías pueden complementar los métodos tradicionales y facilitar el entrenamiento en escenarios de riesgo.
La realidad virtual permite además reproducir entornos tridimensionales en los que los participantes interactúan mediante dispositivos que registran sus movimientos. En general, se destaca su aplicación para el entrenamiento y la prevención, especialmente cuando se busca recrear situaciones que resultarían complejas o peligrosas de reproducir en condiciones reales.
Para las empresas, estas herramientas abren una alternativa para preparar personal ante cambios en procesos productivos y nuevas tecnologías. La normativa argentina sobre formación profesional contempla programas destinados a desarrollar competencias vinculadas con las transformaciones tecnológicas y las necesidades específicas de las compañías.
La tendencia también alcanza a la formación vinculada con la prevención de riesgos laborales.
En este escenario, la simulación permite practicar procedimientos, detectar errores y repetir determinadas tareas sin interrumpir una operación real. La OIT advierte que la realidad virtual y otras tecnologías inmersivas pueden transformar el aprendizaje laboral, especialmente en actividades donde resulta necesario ensayar respuestas frente a situaciones potencialmente peligrosas.




